Octava Cruzada

San Luis de Francia, El Greco

En Medio Oriente, la década de 1250 a 1260 representó un periodo de anarquía entre las órdenes religiosas y entre los comerciantes genoveses y venecianos. Las disputas de estos últimos provocaron el abandono de los dos puertos sirios, que dichos mercantes controlaban; lo cual fue aprovechado por los egipcios. Así, entre 1265 y 1268, los egipcios mamelucos, comandados por el sultán Baibars, conquistaron Galilea, Antioquia (Haifa), Torón y Arsuf.

Ante estos acontecimientos, San Luis IX, rey de Francia, inició una nueva cruzada. Sus principales motivos fueron los ofrecimientos de Muley Mostansah, rey de Túnez, de convertirse al cristianismo y crear una fuerte base militar en Túnez para luego atacar Egipto.

La expedición, organizada en 1270, se embarcó en el puerto de Aguas Muertas (Francia) hacia Túnez. Sin embargo, al llegar, San Luis constató que el rey tunecino le había mentido y por ello, decidió sitiar la urbe. Durante el cerco de la ciudad, la peste atacó a los cruzados, provocando la muerte de muchos, entre ellos, el hijo del rey francés, el legado pontificio y San Luis, quien murió cerca de Cartago el 25 de agosto. Fue canonizado 27 años después.

A la muerte de San Luis, Felipe III se convirtió en rey y se colocó al frente de la cruzada. Este logró un acuerdo ventajoso con Muley Mostansah al lograr establecer libre comercio con Túnez y la residencia garantizada para monjes y sacerdotes en dicho territorio.

Felipe se embarcó con su ejército y una tempestad destruyó varias naves donde perecieron más de 4,000 cruzados. Los restantes se negaron a seguir al rey francés, quien pretendía  conquistar Grecia. Tiempo después, el papa, Gregorio X, exhortó a otra cruzada en 1274 y, aunque algunos soberanos prometieron embarcarse en ella, nunca se llevó cabo.

Fin del poder cristiano en Palestina

Debido a las pérdidas de ciudades cristianas en manos de los egipcios, a partir de 1268, el dominio cristiano en Medio Oriente quedó reducido a la ciudad de Acre, poderosa fortaleza y gran centro de comercio. Sin embargo, en 1291, un fuerte ejército musulmán tomó este último baluarte cristiano, acabando así el poderío cristiano en Palestina. 

3 comentarios:

  1. El destino nos destroza como si fuéramos de cristal.Y nuestros pedazos nunca mas vuelven a unirse. Esta frase de Abul-Ala al-Maari . Esta es la consecuencia de la crueldad, iniciada por las Cruzadas que hoy se vive en Oriente

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