Septima Cruzada

Al finalizar los diez años de tregua firmados durante la Sexta Cruzada, Ricardo de Cornualles y Teobaldo IV de Champagne se dirigieron a Jerusalén para mantenerla bajo su custodia. Sin embargo, en el año 1244 los turcos la saquearon, profanaron los restos de antiguos reyes cruzados y masacraron a más de 30,000 cristianos. Esto abrió la puerta para organizar la séptima cruzada y recuperar la Tierra Santa, nuevamente.


Este se celebró en esa ciudad francesa en el año de 1245. Fue convocado por el papa Inocencio IV. Los resultados del concilio fueron:
Excomunión de Federico II, emperador alemán, y de Sancho II, Rey de Portugal.
Se obligó a los cistercienses a pagar diezmos.
Se decretó el sombrero rojo como propio de la vestimenta de los cardenales.
Se convocó a la séptima cruzada, cuya dirección fue encargada a Luis IX de Francia.

El rey Luis IX de Francia, a quien posteriormente se le conoció como San Luis, pasó tres años organizando el ejército cruzado, el que llegó a tener 35,000 hombres. Partió desde Marsella en el año se 1248. Hizo escala en Chipre antes de atacar Egipto.

Los Mongoles conquistaron la ciudad de Bagdad, bajo el dominio de Al-Mustaim, último Califa de Bagdad. Esto puso fin a la dinastía Abasida. En junio de 1249, el ejército de San Luis recuperó la ciudad de Damieta e intentó conquistar la ciudad del Cairo, con el único fin de controlar el paso en el Nilo. Los musulmanes reaccionaron tomando los suministros de alimentos de los cruzados. Esto provocó hambre y enfermedades. 

En el Cairo se llevó a cabo la batalla de Mansurah o batalla del Campo de sangre, donde las tropas de Luis IX fueron atacadas por los mamelucos en una sangrienta batalla. A los cruzados no les quedó más opción que replegarse. Sin embargo, al ir en retirada, San Luis y su ejército fueron tomados prisioneros y llevados a Al-Mansur. La  esposa del monarca, quien se encontraba en Damietta, tuvo que pagar un rescate de 800,000 piezas de oro, entregar la ciudad de Damietta y el territorio egipcio conquistado, para que el rey pudiera ser puesto en libertad.

Al salir de su cautiverio, San Luis emprendió su viaje hacia Palestina, junto a su hermano Carlos D´anjou, Rey de Nápoles. Permaneció por cuatro años en Tierra Santa, tiempo durante el cual liberó a los prisioneros cristianos.

Consecuencias:
Fundación del Hospital del Asilo de ciegos en París, para todos los caballeros heridos en prisión.
Luis IX no pudo revivir la unión cristiana en Jerusalén.
Ante la nueva amenaza de los mamelucos, instó a reforzar las defensas de los bastiones cristianos e inició una política de alianzas.
Jerusalén cayó definitivamente. 

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